Llámese bullying, hostigamiento, matoneo o cualquier otro nombre según la región o país los efectos y consecuencias son las mismas. El bullying no tiene género, raza, idioma o estatus; siempre ha existido, sólo que a partir de la década del setenta del siglo pasado a consecuencias del suicidio de tres niños entre 10 y 13 años en Noruega, el gobierno prendió “las alarmas” y se comenzó a investigar científicamente.

jueves, 6 de junio de 2013

Profamilia indica...

El acoso escolar o bullying consiste en una conducta reiterada de maltrato psicológico, verbal o físico, de uno o varios menores hacia un compañero o compañera del colegio. Es llamado también matoneo porque el victimario busca dejar expuesta a su víctima física y emocionalmente, por eso los especialistas aconsejan identificar las señales que permiten identificar si un niño está siendo víctima del bullying.

“El matoneo escolar va mucho más allá de un juego de niños, es importante dejar de verlo como un acto propio de la edad que no significa gran cosa porque sus consecuencias son graves”, afirma Antonio Vallés, PhD. en Psicología de la Universidad de Alicante (España), quien asistió como invitado especial al Congreso Colombiano e Iberoamericano de Neuropsicología, celebrado en días pasados en la ciudad de Bogotá. Continúa diciendo que “en la víctima hay comportamientos de inhibición de la conducta como por ejemplo, no querer hablar del colegio, mantener actitudes emocionales de tristeza, desánimo e incluso de irritabilidad. Esto también puede redundar en aspectos fisiológicos como alteraciones del sueño, pesadillas, alteraciones de los hábitos alimenticios, e incluso el suicidio”.

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